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Sigue la Muerte

Oct 31
Por: Mario
1
No digamos la palabra del canto,
cantemos. Alrededor de los huesos,parroquia
en los panteones, cantemos.
Al lado de los agonizantes,
de las parturientas, de los quebrados,
de los trabajadores, cantemos.
Bailemos, bebamos, violemos.
Ronda del fuego, círculo de sombras,
con los brazos en alto, que la muerte llega.

Encerrados ahora en el ataúd del aire,
hijos de la locura, caminemos
en torno de los esqueletos.Cempoalxóchitl
Es blanda y dulce como una cama con mujer
lloremos.
Cantemos: la muerte, la muerte, la muerte,
hija de puta, viene.

La tengo aquí, me sube, me agarra
por dentro.
Como un esperma contenido,
como un vino enfermo.
Por los ahorcados lloremos,
por los curas, por los limpiabotas,
por las ceras de los hospitales,
por los sin oficio y los cantantes.mezcal
Lloremos por mí,
el más feliz, ay, lloremos.

Lloremos un barril de lágrimas.
Con un montón de ojos lloremos.
Que el mundo sepa que lloramos aquí
por el amor crucificado y las vírgenes,
por nuestra hambre de Dios
(¡pequeño Dios el hombre!)
y por los riñones del domingo.

Lloremos llanto clásico, bailando,
riendo con la boca mojada de lágrimas.
Que el mundo sepa que sabemos ser trágicos.
Lloremos por el polvo
y por la muerte de la rosa en las manos de los mendigos.
Yo, el último, os invitomole
a bailar sobre el cráneo del tiempo.
¡De dos en dos los muertos!
Al tambor, a la luna,
al compás del viento.
¡A cogerse las manos, sepultureros!
Gloria del hombre vivo:
¡espacio para el miedo
que va a bailar la danza que bailemos!

Tranca la tranca,
con la musiquilla del concierto
¡qué fácil es bailar remuerto!

J.Sabines “Sigue la Muerte (1)”

Qué costumbre tan salvaje

Oct 27
Por: Mario

El buen Sabines, hablando siempre de muerte, de amor, de mujeres, de Dios, del Diablo, de alacranes, de vivoras, de flores, de tierra, de la vida.

Para este viernes, qué mejor que uno de Sabines. La manera irónica de hablar de la muerte… la forma en que es casi como de caricatura el ritual de enterrar a alguien, y despues llorar y llorar, como dice el poéma: “Es una burla: ¿para qué lo enterraron?”. Hay que preocuparse individualmente, cada quien de su propia vida, si la vida fuera buena cuando uno la posee –completita– y no cuando está en peligro de irsenos, en verdad que dos otres de nosotros regresariamos a vivir un rato ….

¡Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!, ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir.

Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?ataud
Por eso me sobrecoge el entierro. Aseguran las tapas de la cajan, la introducen, le ponen lajas encima, y luego tierra, tras, tras, tras, paletada tras paletada, terrones, polvo, piedras, apisonando, amacizando, ahí te quedas, de aquí ya no sales.

Me dan risa, luego, las coronas, las flores, el llanto, los besos derramados. Es una burla: ¿para qué lo enterraron?, ¿por qué no lo dejaron fuera hasta secarse, hasta que nos hablaran sus huesos de su muerte? ¿O por qué no quemarlo, o darlo a los animales, o tirarlos a un río?

Había de tener una casa de reposo para los muertos, ventilada, limpia, con música y con agua corriente. Lo menos dos o tres, cada día, se levantarían a vivir.